Poda realizada en Carabaña

Poda realizada por el servicio de carreteras que tiene las competencias en esta materia en las vías públicas. Aunque deja mucho que desear, estas podas permiten una recuperación rápida y bastante equilibrada de las copas de los árboles.

El geógrafo César Javier Palacios, que pertenece al Observatorio de Árboles Monumentales de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y ha publicado diversas obras de divulgación sobre botánica, afirma: «En otros países no es así, pero en España tenemos la manía podar los árboles. En algunas zonas es casi una leyenda rural que los árboles necesitan podarse y que si no se les poda se mueren. Esa es una idea que está muy relacionada con árboles frutales pero se ha generalizado a cualquier tipo de árboles y es un error. Los árboles, crecen según sus posibilidades y eso les lleva a tener una forma específica. Empeñándonos en dejarlos en muñones todos los años les hacemos un flaco favor. No hay más que ver los miles de ellos que mueren todos los años en las ciudades por esos excesos».

Pero sigue habiendo chapuzas. Mercedes San Juan es presidenta de TREPA (Trabajadores Especializados en Poda y Arboricultura),asociación que reúne lo mejor de la profesión, artistas a 40 metros de altura que van a concursos internacionales de poda. Para ella, «terciar o desmochar un árbol no es podar, sino mutilar». Cree que la poda es un arte que obliga a saber de botánica y de técnica y lamenta el intrusismo. «No hay la costumbre de llamar a los profesionales. Hay mucha gente que no sabe podar, pero le dan una motosierra y te lo corta todo por lo sano», se lamenta.

Las podas equivocadas provocan crecimientos extraños, descompensados, y árboles que se vuelven débiles e inseguros. El árbol desprovisto de ramas y hojas agota sus energías. Esos brotes vigorosos y rectos que aparecen en los árboles podados severamente no son muestras de vigor tras la intervención, como erróneamente se piensa, sino un intento desesperado y costoso de crear hojas a toda velocidad para no morir. El árbol mal podado pierde esperanza de vida.

 

 
 
Simón Cortés es jardinero profesional. También es colaborador de laAsociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), que además de realizar repoblaciones en los montes españoles ha llevado a cabo obras paisajísticas muy reconocidas, como un jardín realizado sólo con plantas propias de Madrid en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Cortés cree que la poda violenta daña al árbol: «Hacer un desmoche [ cortar el tronco principal ] o un terciado [quitar la tercera parte de las ramas o dos tercios según distintas escuelas de jardinería] es prácticamente cepillarse al árbol. En un árbol normal lo que habría que hacer es quitar las ramas que están secas o enfermas y, prácticamente, dejarle expresarse de forma normal. Con los cortes lo único que haces son unas heridas muy grandes por las que entran virus y hongos y al cabo del tiempo tendrás un árbol podrido que al primer viento perderá ramas o se caerá».
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