Lo que hay que saber sobre el juicio de las Tarjetas Black

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Ha empezado el juicio oral de las Tarjetas Black. Esta es una de las tres piezas separadas que desde 15M para Rato hemos conseguido abrir en el caso Bankia y la primera de las tres que llega a la fase final, de la que en breve tendremos una sentencia. Pese al impacto de las Tarjetas Black y pese a que, con su revelación, se marca un antes y un después en la lucha ciudadana contra la corrupción, ésta no es la decisiva de las piezas del juicio. Es en la pieza de salida a bolsa, la querella con la que conseguimos abrir el caso Bankia, donde juzgamos la estafa de Estado de Bankia.

A diferencia de las Tarjetas Black, donde Bankia y el gobierno están dispuestos a dejar caer a Rato, Blesa y cía para salvarse ellos e intentar dar la imagen de que luchan contra la corrupción, en la pieza de salida a bolsa los destinos de todos los implicados (incluidos la cúpula del Banco de España, la de laCNMV, los Gobiernos de PSOE y PP y sus ministros de economía…) están unidos y, si cae Rato, caerán con él.

Esto no quiere decir que el juicio de las Tarjetas Black sea de importancia menor, pero es necesario explicar dónde radica esta importancia ante el riesgo de que la cobertura del mismo se centre en los detalles morbosos de los gastos y no en la estructura delictiva institucional que hemos revelado. Es decir: en los lujos que se pagaban con esas tarjetas en lugar de en las voluntades políticas que se estaba comprando con ellas. Todos los partidos políticos -todos-, todos los sindicatos mayoritarios -todos-, la mayoría de la entidades institucionales desde la patronal a la casa real pasando por instituciones deportivas o medios de comunicación, todos han tenido representantes que han sido partícipes.

Las Tarjetas Black son la información conocida por más gente de todas las que revelamos con losCorreos de Blesa. Desde el primer momento que filtramos esos correos nos dimos cuenta de que teníamos acceso a un registro que describe de su puño y letra cómo las élites habían saqueado el país en el silencio desbocado y la alegre camaradería de la omertá. Pero si lo que nos interesa en este caso son solo las Tarjetas Black hay algo sobre ellas que no puede entenderse simplemente leyendo sus gastos y para lo que hay que acudir a otros correos: las cúpulas de los partidos funcionan como estructuras mafiosas y sus representante en la caja -donde todos eran amigos y, según ellos mismos escriben, “no se hacía política”- disfrutaban de prebendas como las tarjetas siempre y cuando no pusiesen pegas a la gestión de Caja Madrid y dieran una parte a sus respectivos partidos, grandes sindicatos y organizaciones.

Paradójicamente nosotros, a pesar de haber destapado las Tarjetas Black, seremos acusación en las otras piezas del juicio, pero no en esta, al permitirse como acusaciones solo a los que se considera directamente perjudicados por el quebranto, como por ejemplo Bankia.

No se puede culpar al juez por ello puesto que tal decisión parece haber sido motivada para no alargar la causa -única estrategia de la defensa que se agarrará a cualquier formalismo-. A pesar de que esto se ajusta a la ley -o, digamos, a una interpretación convencional y aceptada de la misma que evita que se entre en discusiones sobre el fondo de la misma-, este hecho no deja de reflejar en qué tipo de “democracia” vivimos, en qué tipo de “democracia” se ha gestado la gran estafa de Bankia.

A la sociedad civil -15MpaRato representa a personas que han perdido todo en la caída de acciones de Bankia- no se la considera como parte afectada por los despilfarros de los directivos que han llevado a la despatrimonialización de una entidad que además tuvo que ser rescatada con dinero público; de la misma manera que se consideraba normal que estos directivos fueran miembros de partidos y entidades relacionadas con la clase dirigente, como garantes suficientes de la gestión en Caja Madrid o que instituciones como la cúpula del Banco de España o de la CNMV pudiesen, con toda la arrogancia del mundo, vigilarse a sí mismas.

Hemos demostrado que esto no es así. Que esos mecanismos de control no funcionan y son un peligro para la economía. Hemos demostrado que en la democracia que estamos construyendo, la sociedad civil debe estar siempre presente. Incluso en la vigilancia de los bancos. Esa es nuestra misión en el caso Bankia. 

No se trata solo de acabar con la impunidad mediante la entrada de Rato, Blesa y cía en prisión, sino conseguir y poner a disposición de todo el mundo los datos  -como los Correos de Blesa, entre otros muchos que publicamos abiertamente en nuestra web -que nos permiten conocer nuestra historia y asegurarnos de que esa historia se cuente tal cual fue: recordando que #LaCiudadaníaLoHizo y no un poder que por naturaleza no puede ni quiere vigilarse a sí mismo.

Para que quede constancia de ello hemos subido a los escenarios los Correos de Blesa; para que se fijen en las retinas, en todo su realismo. Vais a poder ver el espectáculo -porque de un espectáculo estamos hablando :)- Hazte Banquero. Tarjetas Black: todo lo que quisieron ocultarte, contado con sus propias palabras en el Teatro Fernán Gómez de Madrid del 5 al 9 de octubre.

Al mismo tiempo estaremos presentes en el juicio para contar lo que esconden los movimientos de todos sus personajes. Porque ahora más que nunca en esta recta final hace falta una ciudadanía vigilante y esta ciudadanía necesita información.

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