La Ermita de Santa Lucía y el templo de Diana, Carabaña

Los lugares más cercanos, en muchas ocasiones, no dejan de deparar curiosidades y sorpresas, por más que hayas pasado por ellos, incluso hayas residido en la propia comarca, como es mi caso. En este caso, y a pesar de llevar ya unos cuantos años recorriendo la Comarca de Las Vegas, gracias, una vez más, al libro Guía Mágica La Mesa de Ocaña, que tanta valiosa información, sorpresas y conocimientos me está aportando, he sabido que la Ermita de Santa Lucía de Carabaña, población de origen prerromano, se ubica en el lugar que ocupó un templo consagrado a la diosa Diana. Se dice que se hallaron restos del mismo, pero, mirando en más libros y en internet, nada he encontrado en cuanto a si estos restos son visibles a día de hoy o existe alguna evidencia de los mismos; como siempre llamamos a la colaboración de las personas que por aquí pasen y habrá que visitar, de nuevo, esta población ribereña del “pequeño Tajo“, el Tajuña, el antiguo Tagonium, para, in situ, recabar información al respecto y tratar de descubrir si todavía se puede contemplar alguna evidencia de lo que fue este antiguo templo. Al menos existe conexión entre Santa Lucía de Siracusa, mártir de los orígenes del cristianismo (siglos III y IV) y cristianización de distintas diosas de la Antigüedad, y la diosa Diana, pues se comenta que fue, entre otras, la heredera del culto a Artemisa, pudiéndose decir que Diana es la Artemisa romana.
De Santa Lucía se dice es “la portadora de luz“, algo nada extraño cuando sabemos que Artemisa, de la cual proviene, era hermana gemela de Apolo, dios de la Luz, una diosa bastante compleja del panteón clásico griego, que, en Roma, como dije, fue asimilada por la diosa Diana, diosa de la caza, además de lunar, y que tuvo uno de sus templos en Carabaña, lugar que hoy ocupa la Ermita de Santa Lucía.
Por último hay que mencionar la fama, sobre todo en la primera mitad del siglo XX, comercializándose en gran parte de Europa y América, de la conocida como Agua de Carabaña, con propiedades medicinales  y cuyo poder curativo ya era conocido en tiempos de los romanos, si no antes.
*Fuente: Guía Mágica La Mesa de Ocaña – Antonio Martín Asperilla.

Continuamos nuestra ruta hacia Carabaña, al poco de pasar por el puente de origen romano encontramos la Ermita de Santa Lucía. Como dijimos en otro momento dicha santa recibió los atributos y virtudes de otras deidades mucho más antiguas que ella, construyéndose su templo donde antaño había otro de una divinidad anterior. En el caso de la ermita de Carabaña está construida sobre un templo romano dedicado al culto de Diana, diosa virgen de la caza, los animales y las tierras salvajes, y más tarde diosa de la Luna. Obsérvese el arroyo que corre al lado de la ermita, que formaría parte desde siempre de un solo santuario.